De que se juntan las desgracias…

Estándar

Se descompuso la lavadora. Estaba llamando al centro de servicio para lavadoras cuando explotó un foco. Parece que una irregularidad en el voltaje provocó que se quemaran no sólo uno, sino varios focos, dijo el electricista. Se murió el abuelito de Jacaranda (otra vez) y no va a llegar hasta que levante la cruz, así que la casa toda tirada y yo corriendo, pues se me hacía tarde. Por la prisa dejé el celular. Volví por él y me estaba esperando mi tía Conchis (olvidé que vendría por la bolsa y el chal que me prestó para la boda de mi prima). Tengo una cita, le dije, pero no pareció escuchar. Dos horas después se fue. Tienes prisa, dijo, y olvidó la bolsa y el chal. Volverá por ellos mañana, amenazó más tarde cuando llamó. Salí dos tazas de cafeína más nerviosa.

No traje las llaves, dije apenada, y se me rompió una uña al tratar de entrar por la ventana. Es una señal, dijo el cliente y ya no quiso ver la casa. Yo tampoco.

— ¿Cómo te fue en el trabajo? — Preguntó el Gordo más tarde.

— Para ser el primer día, nada mal — dije pegándome la uña.

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