Archivos Mensuales: junio 2014

Cada quien tiene lo que se merece

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Que no piensa la Ñora otra vez no puede ser la Tota y su amiga me dejaron plantada y yo aca esperando toda la tarde no vi la novela de las siete y Jacaranda no acabo de planchar porque el Gordo hizo un corto y se fue la luz y la Tota me hablo para decirme que se le hizo tarde y yo aca esperando y dale que dale Gordo que prende la luz que Jacaranda se va ya a dormir y no se que pasa con la gente impuntual y la Tota y su amiga de plano no llegaron porque habia ofertas en la tienda y no pudieron resistirse por ser el ultimo dia Jacaranda no que no quiero cenar del coraje que tengo y luego me da la gastritis si me duermo con el estomago lleno ya vete a dormir y tu tambien Gordo ni se te ocurra que me duele la panza de tanto cenar ya ves Jacaranda con esa obsesion que tiene de que estoy muy delgada no puede ser esta loca la Tota mejor no la vuelvo a esperar ya me hartaste Gordo no eres electricista no seas codo mejor llama al vecino que el si le sabe a la onda de los cables que no ya te dije que no Tota es la ultima vez que me la haces esta bien te perdono pero solo si me enseñas como usar esta tablet que me compro el Gordo del dia de la madre otro dia hablamos porque esta lata que lata y sin luz no hay pretexto ademas ya se le esta acabando la pila que lindo es el Gordo ya se no lo puedo negar pero de la casa ni como ayudarle y lgo te cnto ya casi no tengo pla que no Grdo ya es my trde ta bien te lo gnaste….

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Explorando su potencial

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Es su primera cita y la Ñora está emocionada.

Mientras hojea una revista, espera que se abra la puerta del consultorio.

— ¿Tardará mucho el doctor? — pregunta la Ñora, un poco ansiosa.

— No es doctor — contesta un guapo asistente, quien no levanta la vista del monitor de su computadora — puede llamarlo coach.

— ¿Tardará mucho el coach? ¡Estoy nerviosa! ¡Es mi primera vez en terapia! — insiste la Ñora, dando ligeras palmaditas.

— No es terapia — contesta otra vez el chico sin mirarla — se llama Sesión de Coaching.

La Ñora se disculpa algo molesta mientras cierra la revista.

— Bueno, ¿tardará mucho? Tengo que ir a la escuela por mi hija. ¿Está con algún paciente el coach?

— Señora, el término correcto es cliente, y no creo que tarde mucho — responde impaciente. — Si gusta puede leer el folleto con la información  de los servicios que ofrecemos en el Centro — y poniéndose de pie, el chico, que ya visto de cerca no le parece tan guapo, le entrega a la Ñora un tríptico de colores brillantes.

De pronto, escuchan lo que parecen ser gemidos y suspiros de placer, que van subiendo de tono hasta convertirse en un sonoro grito liberador.

— Joven… eso…eso… ¿fue un orgasmo?

— ¡Señora! — exclamó escandalizado el asistente — ¿Cómo se le ocurre? El coach es un profesional. Lo que usted escuchó fue una proyección metodológica de una meta adquirida con anterioridad. Como seguramente NO leyó el folleto que le entregué, no sabe que el objetivo del coaching es que el cliente descubra sus habilidades, reconociendo los obstáculos que le impiden satisfacer sus objetivos, obteniendo un rendimiento sustentable y estratégico para su proyecto de vida y realización integral.

La Ñora, algo apenada, se dispuso a leer con atención el folleto cuando un aroma inconfundible la obligó de nuevo a preguntar.

— Disculpe joven … ¿eso es mota?

— ¡Cannabis! ¡El nombre correcto es cannabis! ¡Nunca se atreva a cuestionar las herramientas de los entrenamientos! — y respirando profundamente para recuperar la calma, el chico regresó a su escritorio, fijando la mirada de nuevo en el monitor.

La Ñora llamó a una amiga para pedirle que recogiera a su hija en la escuela.

Tuvo el presentimiento de que el coaching le iba a gustar.