Archivos Mensuales: junio 2015

Una Ñora flexible

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Gracias a que desde siempre la Ñora ha sido muy activa, goza de los beneficios que el ejercicio brinda a todos los que lo practican. Produce una razonable cantidad de endorfinas que la ayudan a sobrellevar la depresión, ha logrado tener un trasero en lugar de dos, y ha podido subir varias veces cinco pisos por las escaleras sin utilizar el elevador, (sólo dos veces ha requerido la ayuda de oxígeno), así que la Ñora tiene una saludable condición fíisica. Pero de lo que se siente más orgullosa es de ser muy flexible. Es capaz de  juntar las dos manos por detrás de la espalda, puede mover la cadera para esquivar una flecha desviada  en su práctica de tiro con arco, y es capaz de tocarse la punta de los pies con los codos (sentada en flor de loto, pero puede). Así es, la Ñora es muy flexible.

Por eso, cuando la Nena la invitó a participar en el concurso de porras madre-hija, la Ñora no lo dudó ni un segundo.

— Pero es en la mañana ¿verdad mijita? – preguntó la Ñora preocupada –. Porque en las tardes me hincho y no me veo bien en pants.

— Sí Ma — contestó la Nena.

— Y el equipo lo escogemos nosotras ¿verdad? Porque ya ves que la mamá de Tere es un poco especial, y luego esa ñora morenita que no sabe ni hablar, y que no nos toque la gorda porque nos arruina la porra. Y ¿qué me dices del uniforme? No Nena, mejor todo negro porque adelgaza. Y lo mandamos a hacer con la Viqui, porque ya ves que a mí no me gusta cualquier costurera, la Viqui es muy buena. Y no se te ocurra invitar a Laurita, tiene pecas y eso da muy mal aspecto, todas en el equipo debemos ser del mismo tono. Que se pinte el pelo Perlita, para vernos todas güeritas y bien uniformadas. ¡Ah no Nena! ¡Ni se te ocurra! La porra la invento yo, luego hay ñoras con muy mal gusto. Empezamos los ensayos el lunes aquí en la casa. No Nena, no es que quiera controlarlo todo, es que a mí no me gusta ir a otras casas, ya sé que falta mucho pero tenemos que empezar a ensayar, y quítate esos pantalones que pareces niño. ¡Ah! Y yo invento la coreografía, ya ves que soy muy flexible…

— Sí Ma –contestó la Nena.

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San lunes

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La Ñora siempre está esperando lo peor.

Si va al súper, piensa que le van a robar su carrito. Si está en el salón de belleza, teme que el barniz de uñas no aguante para el fin de semana o que se le caiga el chongo, y si el Gordo le trae una sorpresa ella imagina que serán chocolates.

Así que hoy que es lunes y no ha llegado Jacaranda, la Ñora está pensando lo peor. Tal vez hay una marcha que desquició el tránsito de la ciudad, y entonces sí no podrá llegar al desayuno con la Tota, `porque cuando hay marcha cierran todas las calles, o tal vez Jacaranda se enfermó y a ella le va a tocar hacer la comida, y con todos los pendientes que tiene, o podría ser que de plano Jacaranda ya no llegue. Y es que el sábado se enojó con ella porque se quería ir temprano y a veces la Ñora la necesita más tiempo cuando le toca la comida familiar, “ay Jacaranda”, le dijo,”siempre te vas cuando más te necesito”, pero de todas maneras se fue (por lo menos preparó la cena antes de irse). De verdad qué angustia, piensa la Ñora, y todo porque siempre espera lo peor.

Por eso, cuando por fin llegó Jacaranda toda golpeada la Ñora se tranquilizó.

— Menos mal que te caíste y no fue un asalto o algo así– le dijo la Ñora comprensiva, dándole una curita.

Más tarde, mientras esperaba a la Tota para desayunar,  pensó por un momento que la iba a dejar plantada, y es que la Ñora siempre, siempre está esperando lo peor.

Amigas

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Hoy la Ñora se vistió de fiesta. Entaconada y engalanda como para ir de boda, de la mano del Gordo se enfiló emocionada a ocupar los únicos asientos disponibles en la sala de cine, no sin antes abastecerse de una Coca y una enorme bolsa de palomitas acarameladas. Justo a tiempo llegaron y se sentaron antes de que las luces se apagaran y, después de algunos anuncios que la Ñora aprovechó para enviar un mensaje de apoyo a Adelina y el Gordo para echar una pestañita reparadora, la función por fin comenzó.

La Ñora no podía creer lo que veía. Naves espaciales, enormes monstruos persiguiendo a princesas de notables curvas, un dios omnipotente que creaba historias increíbles y armas de destrucción masiva que podrían activarse con un beso de amor. Y entre todo aquel despliegue de sonido y color, la Ñora sabía que ese mundo alternativo era posible por obra y gracia de su amiga Adelina, con quien tenía en común algo más que su signo zodiacal.

La función terminó y el público se levantó vitoreando a los actores y los efectos especiales. pero pocos sabían que la autora intelectual de la película era la mismísima Adelina, así que la Ñora, haciendo uso de una voz monumental, gritó a todo pulmón ¡ARRIBA ADELINA!, pero al hacerlo no contaba con que un grano de maiz que se había quedado entre sus dos molares se desprendería y sería aspirado  hasta quedar alojado justo en el centro de la tráquea, provocando que su grito quedara sostenido en un sonido gutural que el Gordo pronto interpretó como un atragantamiento. La Ñora empezó a toser hasta ponerse morada, pero el público pensó que eso era parte del festejo, así que aplaudieron con más fuerza, uniéndose a los vítores. Adelina, emocionada, agradeció al público con humildes reverencias, hasta  que poco a poco todos abandonaron el recinto, con un muy buen sabor de boca, excepto el Gordo, quien daba respiración de boca a boca a la Ñora, hasta que ella poco a poco fue recobrando el aliento y recuperando su saludable color beige.

Esa noche, antes de dormir y después de hacer gárgaras para calmar la irritación de la campanilla, la Ñora sólo pensaba en lo feliz que estaba por su amiga Adelina.

— Mañana cuando la vea, le pediré su autógrafo — le dijo al Gordo antes de dormir.

La Ñora soñó que Adelina volaba alredor del Sol y regresaba a la Tierra iluminada por millones de estrellas. Se despertó con una enorme sonrisa.