Archivos Mensuales: julio 2015

En busca de la iluminación

Estándar

Hay muchas cosas que la Ñora no entiende y le causa mucha angustia no hacerlo. Por ejemplo, no entiende lo que hace el Gordo en sus inteminables y frecuentes comidas de trabajo. No entiende cómo le hace la Nena para escribir tan rápido en su teléfono móvil usando tan sólo los pulgares, y no entiende sobre todo cómo funciona el calentamiento global. Pero lo que últimamente la mantiene despierta más allá de la novela de las diez, es la manera en que todo  se ha convertido de pronto en un asunto de electricidad.
— Te deseo mucha luz — le dice la Tota cada vez que terminan de hablar por teléfono.
— Que la luz te acompañe — le dice su amiga la Mocha (así le dicen porque es muy beata) —. Que la luz te acompañe — repite haciendo la señal de la Cruz.
— Una sonrisa es la luz de tu ventana — le dice el Gordo, y la Ñora sospecha que la está albureando, porque así es el Gordo, pero no está segura, así que le contesta “a ti también”. Él sonríe pícaro.
— Sé la vela o el espejo que la refleja — le dice su maestra de yoga juntando las palmas, culminando sus palabras con un sostenido ommmmmm. No sabía que en yoga se usa la física y la óptica como tema de mantras, piensa la Ñora juntando sus palmas también.
— La sombra es la luz que no ves — le dice su maestro de pintura. Ahí sí no hay duda. La Ñora tiene muy desarrollado su sentido artístico.
— Usa siempre tu luz — no sabe si el doctor se refiere a a su lamparilla, o al dinero de la consulta.
— Encuentra tu propia luz — le dice su prima, siempre tan envidiosa.
— Con la luz interior nunca dejarás de ver — esto no es totalmente cierto, piensa la Ñora mientras trata de leer en la oscuridad de su habitación.
— ¡Prende la luz!— — le dice el Gordo a la Ñora, siempre tan filosófico él.

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