Archivos Mensuales: mayo 2017

La hora de la jefa

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A la Ñora nunca le ha gustado levantarse temprano.

Cuando era niña, doña Carmela hacía uso de todas sus estrategias maternas para levantarla. Empezaba con un dulce “buenos días, niña mía” acompañado con un delicado beso en la mejilla para, segundos después,  destapar con maestría y de un solo manotazo las cortinas y las cobijas de la Ñora quien, deslumbrada y con taquicardia, no tenía más remedio que pararse y tender la cama casi al mismo tiempo, al ritmo marcial de los gritos de su mamá.

Por eso, para  el Día de la Madre, lo único que la Ñora ha pedido siempre como regalo, desde que fue bendecida con la dulce dicha de la maternidad, es poder levantarse después de las once de la mañana, placer culposo que se reserva para las ñoras viudas o las que decidieron, con pleno uso de sus facultades, privarse de uno de los placeres que viene con la alegría de dar vida a otro ser humano: madrugar.

— Lo mío lo mío, no es el amanecer – dice la Ñora poniéndose su crema de noche, y mandando a su hija a dormir.

Además, hoy toca práctica de canalización de energía tántrica que incluye, ahora sí, la presencia del Gordo, por lo que mañana seguramente estarán desvelados.

Pero la Nena, que es muy buena hija, quiere sorprender a la Ñora con una serenata tradicional, así que citó a a la rondalla antes del primer rayo de sol.

Más tarde, la Nena pensó que la serenata se había adelantado, hasta que entendió que el “ommmm” sostenido que escuchaba no era precisamente el sonido del acordeón.

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