El aquelarre

Estándar

Que van llegando, cada una con su carga de palabras. Que unas se conocen y otras no, pero todas parecen reconocerse en un peinado, en un collar, en una gota de silicón. Que no falta la viuda, la divorciada, la separada, la recién casada, la que no sabe nada pero ahí va porque la invitaron.

Seguro las has visto llegar, macerando historias en sus bolsas de colores.

Que son ñoras orgullosas y defienden su ñorez de viudez temprana, de oxidado matrimonio, de evidente frigidez.  Y empiezan a hechizarse unas a otras.

Habrá quien las tache de brujas. Y no le sobrará razón.

Tarde de confesiones, de rumores y certezas dudosas, alrededor de una olla de caldo de secretos.

Que más tarde se separan, levantando sospechas envidiosas.

La que probó del caldo mejor cierra la boca, no se le vaya a escapar una zanahoria delatora.

Que sólo las ñoras sabias regresan a sus casas transformadas.

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